Con crudeza, Àngel Burgas muestra poliédricos pero convergentes puntos de vista sobre el drama de Lesbos, isla griega en la que conviven miles de refugiados desde hace años. Los campos allí se han convertido en sumideros de esperanzas, a la espera de que la burocracia y los estados occidentales aporten soluciones o vías para que, en especial, niños y jóvenes tengan derecho a un nuevo futuro. En ese terrible caldo de cultivo conocemos, en la semilla que dejan los cuentos de la abuela, en la mirada de la doctora Faruka, que ha vivido en su propia piel la amargura y el dolor más profundo; o en las andanzas cotidianas de Mila, que captura el día a día con trazo limpio y certero; la realidad sin tapujos, al mismo tiempo que se insertan fragmentos que ponen en valor el acervo cultural de todos los pueblos que se han visto obligados a huir de sus ti erras. Al hilo de la impactante narración, Ignasi Blanch aporta nueve bellas ilustraciones a página completa en las que podemos disfrutar de su acreditado estilo, mostrando su especial predilección por los proyectos que tratan de hacer de este mundo un lugar mejor (aparte de haber obtenido numerosos premios con empaque, ha dejado su huella y compromiso con espléndidos murales en los hospitales pediátricos y centros de salud de Cataluña); visión que comparte con Burgas, junto al que ha reflejado los sentimientos, esperanzas y trabas de los niños y jóvenes en anteriores trabajos.
Canal lector. Fundación Sánchez Ruperez.
Àngel Burgas retoma con esta novela su vertiente más reivindicativa, la que le ha llevado a denunciar injusticias sociales, especialmente cuando afectan a los niños(...). Los cuentos de Lesbos es una obra durísima, excelentemente documentada y que no ahorra detalls de la vida miserable de los refugiados, incluyendo una escena inicial muy cruda o el trayecto dramático de Mila huyendo de su pais dentro del tren de aterrizaje de un avión (...) A pesar del relato descarnado, la obra tiene un mensaje esperanzador. Por un lado, siguiendo el ejemplo de la Sherezade de Las mil y una noches, mientras se puedan explicar cuentos, todos podrán huir por un momento de la realidad más cruel, que en muchos casos es la única que han conocido. Y, por otro lado, el valor del grupo los hace fuertes. Por todo ello consideramos esta obra absolutamente imprescindible, porque nos recuerda que todo lo que en ella se cuenta está sucediendo todavía, muy cerca de casa, y que todos tenemos la obligación de no disimular que no somos conscientes de ello.
Enric Codina. Faristol |